Rifles de Bengala (1954)

Hay un cierto tipo de cine de los 50 que está a medio camino entre la estética «kitsch«, el encanto de la nostalgia y la vergüenza ajena. Y esta película es un buen ejemplo de ello, porque por un lado reconoces y adoras el estilo con el que se hacían las películas de aquella época, pero a veces el guión es para esconder la cabeza bajo un cojín y no sacarla.

A mí me gusta verlas porque me llevan a una época en la que las cosas se hacían de otra manera. No es un cine realista, sino más cercano al teatro. Y es que tanto las interpretaciones como muchos decorados son más falsos que un billete de 7 euros. Pero son reliquias del «star-system«, los últimos coletazos de una forma de hacer cine en torno a la estrella, en este caso Rock Hudson, con películas de entretenimiento para un público con poca cultura, que acepta lo que le presentan aunque se salte todos las convenciones de la fidelidad histórica. Que sí, que hoy también se hacen películas que reinventan la historia, pero no sé… aquellas me parecen manipulaciones más inocentes que las de ahora.

Aquí se parte de una novela de Hall Hunter sobre la ocupación británica de la India a mediados del S.XIX y se nos presenta una situación terriblemente injusta: los malvados indúes no aceptan ni valoran el sabio gobierno de los amos blancos y preparan una rebelión que, de acuerdo a una antigua profecía, ponga fin a los 100 años de cruel opresión. El capitán Jeffrey Claybourne (Hudson) se encontrará sometido a distintas tensiones. Por un lado ama su patria, pero por otro siente una gran afinidad por los nativos, a los que no duda en defender y salvar incluso en combate. Si, si… ya sé que suena horrible, pero te aseguro que la historia es así.

Lógicamente, los crueles mandos británicos no comprenden los actos de Jeffrey y le expulsan del ejército, condenándole a una vida de alcoholismo y vagabundeo como cazador de tigres hasta que, en un gesto de heroísmo no reconocido, consigue frenar la revuelta de los zipayos cuando un grupo de estos recupera la cordura y vuelve a abrazar la tutela del hombre blanco. Dios… qué cosa más espantosa de guión.

No falta ningún estereotipo: el insensible comandante británico, la sufrida nativa que ama en la distancia al héroe, la novia defraudada que abandona al hombre caído, el noble salvaje que se arriesga por salvar al sahib. Es que no falta nada.

Y aún así, a pesar de lo trivial de los diálogos, de lo predecible del guión, de lo burdo del desenlace final… tiene su encanto. Llámalo nostalgia, llámalo el encanto de la simplicidad, llámalo como quieras. Es la hermana pequeña de superproducciones como El rey y yo o Cuando ruge la marabunta y si la pillas, asumiendo que es mala, no sé. Yo te diría que tuvieras un poco de indulgencia y trates de mirarla como una ventana a otra época. A lo mejor también le ves su encanto.

Rifles de bengala (1953)

Desde $10.99
3.6

Premisa

4.0/10

Guión

2.0/10

Interpretación

3.0/10

Producción

4.0/10

Música y sonido

5.0/10

Pros

  • El encanto kitsch
  • La estética de los 50

Cons

  • Los diálogos, horrorosos
  • Los topicazos y estereotipos
  • El desenlace, infumable