Drawing Dead (2013)

A principios de esta década se produjeron varios documentales sobre el mundo del póker, especialmente a raíz de la intervención del FBI en 2011, cerrando varios de los sitios web más importantes de este juego por acusaciones de fraude, crimen organizado, lavado de dinero y otras menudencias por el estilo. Muchos han hechos su fortuna en este mundillo, pero millones han perdido mucho más por el camino. En este documental nos muestran esas dos realidades.

Porque el mundo del póker, como el de cualquier otro juego en el que haya apuestas de por medio, podemos analizarlo desde varias perspectivas: la de los jugadores, la de los organizadores, la de los negocios sucios que se organizan a su sombra o la del espectáculo que dan. Aquí se mezclan un poco todas, pero el director, Mike Weeks, se centra sobre todo en la historia de dos personas, Michael Korpi, un estudiante universitario que se dejó todo por el camino, y Dusty Schmidt, que pasó de los campos de golf a las mesas de póker para hacerse millonarios antes de cumplir los 30, que es uno de los sueños más extendidos entre los jugadores.

La historia tarda un poco en dibujarse y al principio casi nos aburrimos de lo lento que arranca. Porque empezamos acompañando a Michael en un curioso recorrido a pie de un océano a otro por Estados Unidos, acompañado por sus dos perros y un carrito del que va tirando todo el camino. Es como una especie de vagabundo que parece muy feliz, aunque no está claro si es porque está satisfecho o porque va colocado con algo. Porque a medida que va hablando parece que trata de convencerte que sí, que ha superado su adicción, que ha hecho las paces consigo mismo y que es feliz con su violín y sus perros. Pero cada vez que acaba una frase no puede evitar el tono de amargura del que ha dejado atrás aquello que amaba, aunque le hiciese daño. Vamos, que no le vemos convencido de que tuviera un problema ni de que lo que hacía era malo. ¿Cómo lo sabemos?

Antes de responder esa pregunta, echemos un vistazo al otro personajillo. Dusty Schmidt es regordete, hortera, fanfarrón y agresivo en su forma de hablar. Un listillo que evidentemente cree que lo sabe todo y se presenta como un triunfador. Y es cierto que ha alcanzado sus logros, pero no tanto. Jugador de golf desde niño, a los 20 años empezó a jugar al póker en línea y en seguida descubrió que se le daba bien, ganando unos  3 millones de dólares en un periodo de 5 años. Lo curioso es que cuando consiguió la estabilidad económica que no había alcanzado con su trabajo como contable o su juego en el golf, volvió a intentarlo en el circuito amateur… y ahí nos deja el director.

Lo que no nos cuenta es que su regreso fue bastante decepcionante, hasta el punto en que le echaron de la competición por violar algunas reglas y tuvo que volver al juego en línea para ganarse la vida. Y no lo hace mal. Es lo que llamamos un «jornalero», que aquí lo llaman «grinder»: alguien que se dedica a jugar en decenas de mesas sin mucho riesgo para sacar un sueldo fijo. Pero se le ve que no disfruta, que no es feliz, que es un contable agresivo al que se le dan bien las estadísticas, pero que está en esto como podría estar en otra cosa.

¿Y cómo sabemos que Michael vive amargado? Porque a pesar de que terminó la carrera de música y en teoría superó sus problemas, vive como un vagabundo, pidiendo monedas por actuar en la calle. Como curiosidad, puedes ver los vídeos que hizo en su travesía por Estados Unidos visitando el canal de YouTube que montó. Está abandonado, pero no lo han borrado: https://www.youtube.com/user/michaelwalks.

Al final tenemos la historia de dos fracasados: uno que pierde todo, casi hasta la libertad, por dejarse arrastrar por la ludopatía y otro que lo gana todo, menos la felicidad, con un juego de números que se ha convertido en su oficina.

Un documental sencillo, pero fácil de seguir, con buenos testimonios y reflexiones sobre la ética del póker y los riesgos del juego en Internet. Recomendado sin aspavientos.

Trailer:

Drawing Dead (2013)

Desde $2.99
5.1

Premisa

6.0/10

Guión

5.0/10

Interpretación

5.0/10

Producción

5.5/10

Música y sonido

4.0/10

Pros

  • La historia es interesante
  • El ritmo se mantiene bien
  • Los personajes son curiosos

Cons

  • Producción un poco de aficionado
  • Predecible y maniqueo
  • Aquí nadie gana