Desapariciones (2003)

El género de películas del oeste ha caído en los últimos años en un cierto letargo, perdiendo la popularidad que tuvo a medidos del S.XX. Esa reducción en el volumen de producción hace que los títulos que salen estén mucho más cuidados y encontremos curiosidades e historias que se apartan mucho de las historias clásicas de indios y vaqueros.

Si al principio lo normal era un planteamiento simplón de «blancos buenos contra indios malos que gritan», en los años 60 se pasó a un estilo más sucio, con zonas grises en la ética de sus protagonistas, para desvanecerse poco a poco en los 80, a excepción de contadas joyas como Silverado o Sin Perdón. Aquí es donde enmarcamos esta película de Ron Howard, al que le faltaba la muesca del western en su cinturón y nos ofrece una historia muy prometedora y cuidada en algunos aspectos, aunque rápidamente se desinfla.

A mí lo primero que me llamó la atención fue la interpretación de Tommy Lee Jones. Este hombre, con un rostro duro y marcado por cientos de pequeñas cicatrices y arrugas, debería estar muy limitado en sus opciones interpretativas. Pero le hemos visto hacer de casi todo: de fiscal, de instructor de combate, de abogado, de asesino histríonico. Le faltaba de indio y aquí le tenemos, bastante convincente en su papel de «blanco adoptado por una tribu que aprende a vivir entre dos mundos».

Siguiendo a Jones nos encontramos con una relación de padre errante e hija abandonada, que tratan de reconciliarse, cuando en esas una partida de indios raptan a la nieta para venderla como prostituta a algún grupo de mexicanos de la frontera. Todo  muy sórdido. Padre e hija se embarcan en una persecución en la que deberán recuperar a la chica y su propia relación.

Cate Blanchett lo hace bastante bien, dado lo poco que le permite un guión en el que su personaje está bastante lleno de estereotipos racistas y la aproximación al padre mediante la experiencia redentora está cantada. Pero tiene un pase, ya que los secundarios son estupendos. Desde el antiguo compañero de vida nómada del padre, al jefe de la partida apache, aparentemente dotado de poderes místicos.

Lo que estropea todo el conjunto son las chicas, tanto la adolescente secuestrada como la hija pequeña que les acompaña en la persecución. De acuerdo que un guión debe poner ciertos contratiempos al viaje del héroe pero, joder, es que las dos niñas no dejan de meter la pata de forma irritante. La tercera vez que pueden gritar o hacer un movimiento cuando no conviene ya te revuelves en la silla ante tanta chorrada argumental y empiezas a desear que la película termine pronto, porque te has dado cuenta que la reconciliación entre padre e hija es un sendero de rosas sin interés y que la historia se centra en cómo superar cada sucesiva metedura de pata de las niñas.

Me quedo a medias con esta película, apreciando a los secundarios y el trabajo de los protagonistas, pero lamentando la torpeza del guionista para desarrollar la historia. No es mala del todo, no es para verla dos veces… Puede estar bien que le eches un vistazo.

Desapariciones (2003)

Desde $3.99
5.7

Premisa

5.0/10

Guión

3.5/10

Interpretación

7.0/10

Producción

7.0/10

Música y sonido

6.0/10

Pros

  • Los indios son todos estupendos
  • Tommy Lee Jones está creíble
  • Y Kate Blanchett no lo hace mal

Cons

  • Las niñas son odiosas
  • El guión es bastante torpe
  • Historia muy predecible