Arde Mississippi (1988)

Esta es una película dura, con una historia dura, pero que tenía que ser contada, que merece verla al menos un par de veces y que encontró en Alan Parker al director ideal para llevarla a la pantalla. Porque la historia del asesinato de tres activistas a manos del Ku Klux Klan en los años 60 necesitaba alguien adecuado para contarla.

Por si no te suena quien es Alan Parker, te diré que es un director británico nacido en 1944, responsable de algunas de las películas más icónicas de los 70 y 80 del siglo pasado, como Fama, El expreso de medianoche o ésta Arde Mississipi. Parker es un director pausado, detallista, que se aleja de la escena y te cuenta la historia casi desde la distancia, sin estridencias, pero con un pulso continuo que no te deja abandonarla en ningún momento. Una vez que te sumerges en lo que te está contando, no lo dejas.

En este caso, la película está basada en un hecho real ocurrido a mediados de los años 60. En la noche del 21 al 22 de 1964, tres activistas de derechos civiles,  James Earl Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner, fueron asesinados por miembros del KKK en el condado de Neshoba, en Mississipi. El asunto tuvo bastante repercusión ya que, cuando el FBI empezó a desarrollar sus investigaciones, se inició una oleada de ataques, incendios y agresiones a miembros de la comunidad negra de la zona, para evitar que se encontraran los cuerpos. Una verdadera guerra, que terminó con un juicio y varias condenas de 3 a 10 años.

La puesta en escena es fantástica, la narrativa visual, los diálogos y el ritmo estupendos, hasta el punto de que la película estuvo nominada a 7 Oscar y 5 BAFTA, aunque sólo se llevó al final premios técnicos como los de Mejor Fotografía y Sonido, pero es que ese año la competencia fue muy dura, con producciones como Las amistades peligrosas o Rain Man, que fue la que se llevó el Oscar a la Mejor Película.

Pero los premios o la calidad técnica no es lo que hace que una película te atrape o te apasione, sino la historia y sus personajes. Y aquí están todos memorables, desde los dos protagonistas, interpretados por Gene Hackman y Williem Defoe, hasta el último extra. Parker es un verdadero artista y eso se nota en detalles como las entrevistas que aparecen en un momento dado de la película, que reproducen los comentarios que hacen los lugareños ante las cámaras de televisión. Expresiones como «vinieron aquí buscando problemas y se los han encontrado», podrían parecer el trabajo de un guionista habilidoso, pero resultan ser improvisaciones de personas reales que vivían en la zona. Cuantan que el propio Parker no sabía si lo estaban diciendo de verdad o actuando para la cámara.

El problema es que en ese camino, Parker incurre en algunos estereotipos, en un desarrollo un poco predecible (¿alguien duda que al final los malos terminan en la cárcel?) y, sobre todo, en una serie de licencias que dramatizan la película pero la apartan de los hechos reales considerablemente. ¿Debe una película ser un documental? Si somos conscientes que estamos viendo una película y no un documental, esos cambios se entienden y son lógicos. Pero incluso así, hay momentos memorables, como el sermón que da el pastor protestante cuando descubren los cuerpos y celebran el funeral.

Hackman es el protagonista casi absoluto de la película, lo cual es curioso ya que en realidad es el ayudante del jefe, que se supone que es el personaje de Defoe. Pero igual que haría unos años más tarde en Sin Perdón, aquí se mete completamente en su papel de ex-sheriff de una pequeña población del sur y roba la pantalla a todo el mundo cada vez que aparece, de forma que Dafoe da la sensación de estar reclamando continuamente la atención, en un desesperado intento de recordar que «yo soy el jefe».

La banda sonora se reduce a un par de temas de fondo inquietantes y una colección de canciones religiosas interpretadas por los personajes, pero pocas veces verás una música tan bien integrada en una historia. Esas cantantes de gospel obesas, tocadas con sombreritos pasados de moda y encuadradas a poca distancia, se convierten en la encarnación de la piedad y el sufrimiento personificados a través de su voz.

En otras ocasiones puedo tener dudas, pero en este caso te lo digo con claridad: como American History X o como La Lista de Schindler, son películas duras pero que merece la pena ver.

Trailer:

Arde Mississippi (1988)

Desde €8.99
8

Premisa

8.0/10

Guión

7.0/10

Interpretación

9.0/10

Producción

8.0/10

Factor "la volvería a ver"

8.0/10

Pros

  • Todas las interpretaciones
  • La ambientación
  • La historia

Cons

  • La presentación es muy maniquea
  • Se aparta un poco de lo que ocurrió
  • El guión es un poco predecible